Las siguientes líneas las escribí hace exactamente un año. Pero son extremadamente actuales y al leerlas ahora parecen premonitorias. Mientras tanto el movimiento se ha extendido con más o menos fuerza a otros países, pero en realidad las consideraciones siguientes se pueden generalizar también a otros casos, aunque con algunas excepciones.
He conocido a los indignados (nombre absurdo, ya que yo me indigno desde hace al menos 15 años) personalmente pasando un día entero con ellos, desde la mañana hasta la tarde: asambleas, emociones, utopías. El movimiento 15M no llegará a ningún lado. Se apagará sin más, espontáneamente, tal como había empezado. El "monstruo dulce" o "blando", que es el nombre que el lingüista Raffaele Simone da a lo que desde siempre los antagonistas llamamos "el sistema", el sistema capitalista, engullirá al movimiento 15M sin demasiados problemas, sin demasiadas sacudidas. Es lo que está haciendo ya, es decir, NADA. El sistema no está haciendo nada para pararlos, porque sabe que son inocuos. Y he aquí las razones.

1. El sistema es resiliente, elástico, flexible (podemos darle así otro sentido al adjetivo "dulce") sabe y puede amortiguar los golpes internos y -aunque sea con un poco más de dificultad- los golpes externos. Esto es, el sistema tiene capacidad para integrar a su interior lo que le critica e incluso lo que intenta combatirlo, al menos si lo que intenta combatir el sistema viene de su interior, en el sentido de que usa los mismos supuestos ideológico que el sistema, lo combate en su mismo terreno y con sus mismas armas.
2. Falta una concentración del capital social, esto es del poder que deriva a un grupo social por el hecho de ser representativo de muchos individuos relacionados entre sí. Y cuando el capital social no está concentrado, como ocurre al movimiento 15M, atomizado en millones de partículasm, no tiene fuerza por empujar, en cuanto està está desperdiciado, difuso.
3. Lo que es una consecuencia de la anterior: la representación vicaria es nula. No hay una persona o un personaje que canalice el discurso -cuando no lo organice o inspire- en el sentido de ser el representante conocido y reconocible del movimiento. Aunque sea un caracter central del movimiento, lo de ser un movimiento acéfalo, ácrata, horizontal, la horizontalidad o la acefalia se vuelve un inconveniente, especialmente en la fase inicial del movimiento.
4. Las capacidades de movilización -de cualquier movimiento- se reducen con el tiempo, especialmente si no están retroalimentadas. Uno de los tipo de retroalimentación es la respuesta del sistema, por ejemplo através de los aparatos del estado dotados de poder coercitivo, como la Policía. En este caso, justamente gracias a la falta de respuesta del sistema, que no está retroalimentando al movimiento con sus actuaciones, en realidad con la falta de actuaciones -por ejemplo represivas- el movimiento pierde paulatinamente fuerza.
He dejado voluntariamente de lado la falta de preparación teórica (en Economía, Política, Sociología y Comunicación) de los indignados, pues aunque es fundamental para llevar a buen fin una actuación política, no es razón ni necesaria ni suficiente para lograr el resultado deseado.
Cuando hablo de sistema me refiero al menos a los agentes economicos-políticos-sociales principales (políticos de los varios niveles de la Administración, funcionarios por ejemplo de Policía, Magistrados, banqueros, grandes empresarios, "funcionarios" de los medios de comunciación masivos, etc.), pero también a los agentes inconscientes, los que con sus actuaciones banales y repetitivas constituyen y construyen el sistema actual, incluso sin saberlo, incluso si se quejan del mismo, incluso si estarían en contra del mismo o si el mismo sitema les perjudica. Estos últimos son (somos) quizá la fuerza más potente del sistema y los más perfectamente funcionante, en cuanto es la propia banalidad de sus comportamiento y su aparente falta de capacidad estructurante, lo que estructura al sistema y garantiza su supervivencia.
La falta de actuación del Gobierno a todos los niveles de la Administración, pues, ha sido exactamente la fuerza del sistema para acallar el movimiento, de manera que se apagara él solito. Efectivamente del movimiento sólo queda el recuerdo de la fuerza de los primeros días. Ahora sólo queda un grupo de okupas. El movimiento no ha sido capaz de engendrar ninguna propuesta que se recuerde, ninguna reivindicación, ni concreta ni abstracta, más allá de lo que en efecto era, una rabieta, una pataleta del pueblo, llamada "indignación", pero que era una demostración del sentimiento de impotencia por la imposibilidad de cambiar las cosas. una pataleta derivada de la consciente frustración por la imposibilidad de cambiar el sistema. El movimiento no ha parido nada, nada más que un ratoncito, de la montaña que parecía ser.
3. Lo que es una consecuencia de la anterior: la representación vicaria es nula. No hay una persona o un personaje que canalice el discurso -cuando no lo organice o inspire- en el sentido de ser el representante conocido y reconocible del movimiento. Aunque sea un caracter central del movimiento, lo de ser un movimiento acéfalo, ácrata, horizontal, la horizontalidad o la acefalia se vuelve un inconveniente, especialmente en la fase inicial del movimiento.
4. Las capacidades de movilización -de cualquier movimiento- se reducen con el tiempo, especialmente si no están retroalimentadas. Uno de los tipo de retroalimentación es la respuesta del sistema, por ejemplo através de los aparatos del estado dotados de poder coercitivo, como la Policía. En este caso, justamente gracias a la falta de respuesta del sistema, que no está retroalimentando al movimiento con sus actuaciones, en realidad con la falta de actuaciones -por ejemplo represivas- el movimiento pierde paulatinamente fuerza.
He dejado voluntariamente de lado la falta de preparación teórica (en Economía, Política, Sociología y Comunicación) de los indignados, pues aunque es fundamental para llevar a buen fin una actuación política, no es razón ni necesaria ni suficiente para lograr el resultado deseado.
Cuando hablo de sistema me refiero al menos a los agentes economicos-políticos-sociales principales (políticos de los varios niveles de la Administración, funcionarios por ejemplo de Policía, Magistrados, banqueros, grandes empresarios, "funcionarios" de los medios de comunciación masivos, etc.), pero también a los agentes inconscientes, los que con sus actuaciones banales y repetitivas constituyen y construyen el sistema actual, incluso sin saberlo, incluso si se quejan del mismo, incluso si estarían en contra del mismo o si el mismo sitema les perjudica. Estos últimos son (somos) quizá la fuerza más potente del sistema y los más perfectamente funcionante, en cuanto es la propia banalidad de sus comportamiento y su aparente falta de capacidad estructurante, lo que estructura al sistema y garantiza su supervivencia.
La falta de actuación del Gobierno a todos los niveles de la Administración, pues, ha sido exactamente la fuerza del sistema para acallar el movimiento, de manera que se apagara él solito. Efectivamente del movimiento sólo queda el recuerdo de la fuerza de los primeros días. Ahora sólo queda un grupo de okupas. El movimiento no ha sido capaz de engendrar ninguna propuesta que se recuerde, ninguna reivindicación, ni concreta ni abstracta, más allá de lo que en efecto era, una rabieta, una pataleta del pueblo, llamada "indignación", pero que era una demostración del sentimiento de impotencia por la imposibilidad de cambiar las cosas. una pataleta derivada de la consciente frustración por la imposibilidad de cambiar el sistema. El movimiento no ha parido nada, nada más que un ratoncito, de la montaña que parecía ser.
Se espera la próxima oleada de indignación, con la esperanza de que no tarde otros 40 años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario