Distraernos es la mejor manera que tienen los que tienen (los que tienen poder, dinero, recursos, etc.) para no perder lo que tienen. Distracciones es lo único que nunca faltará en un país pseudo-democrático como España (y los demás estados capitalistas), pase lo que pase, caiga la que caiga, con o sin crisis, con derecha o izquierda al poder. Y las distracciones pueden dar placer o dolor, o cuando menos prometer dar placer o dolor.
Último ejemplo, de entre las que dan miedo, la terrible y espantosa "ciclogénesis explosiva". De la que nadie había oído hablar, de la que nos hemos enterado en los telediarios y de la que, al final, afortunadamente, nadie ha tenido más noticias que las que nos han dado los telediarios. Todo por no hablar de la que está cayendo.
Recorte de derechos tan fundamentales como el de huelga, de manifestación, etc. Yo no he olvidado que los ministros de Interior y de Justicia se proponen -al menos así lo dicen los medios- un plan para desalentar a los manifestantes, responsabilizando (civil y penalmente) al organizador en caso de disturbios. Yo tampoco he olvidado que entre la ciclogénesis y el 32 título del disgustoso Real Madrid mourinhesco, han suspendido la libre circulación (Tratado de Schengen) para evitar que manifestantes de toda Europa viajasen a Barcelona para protestar por la cumbre del Banco Central Europeo, donde se van a decidir justamente los destinos económicos y sociales de toda europa.
Distraernos, distraernos siempre. También nos distrae el Gitano rumano para robarnos la cartera o el brazalete o el reloj. Y nos enfadamos y lo queremos fuera de "nuestras" (¿de quién?) fronteras. Pero no decimos nada de los políticos especuladores y banqueros, estafadores y ladrones plebeyos o reales que llevan años robándonos la bolsa y la vida, y los derechos a disentir y protestar, mientras nos distraen con todo tipo de personajer, de eventos, espectáculos, movidas, historias, placenteras o dolorosas, divertidas o espantosas, etc.
¿Cuándo aprenderemos a exigir cuál es la verdadera gentuza? Cuándo aprenderemos quiénes son los verdaderos parásitos de la sociedad? Cuándo aprenderemos a echar a patadas a la verdadera gentuza?
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