miércoles, 21 de diciembre de 2011

DAMNATIO MEMORIAE HISPANICA

Los que hayan estudiado latín se acordarán sin duda que cuando un emperador moría –casi siempre envenenado o víctima de una emboscada, casi siempre a manos de sus más allegados– si había sido bueno se le dedicaba la apoteosis (la subida al Olimpo de los dioses), se le dedicaban hagiografías, monumentos, etc. es el caso de Julio Cesar, Octaviano Augusto, Marco Aurelio, Constantino, etc.

Cuando un emperador había sido considerado indigno sobre él caía inexorable la damnatio memoriae, se le condenaba así al olvido, cancelando su nombre de los objetos que le recordaban, incluso de las monedas, cancelando su efigie y todos los objetos que lo recordaban.
Algo similar ha ocurrido en tiempos más cercanos con las imágenes de Francisco Franco y de los principales colaboradores de su régimen fascista, o en Italia con los objetos que recordaban a Mussolini, o en Rusia con Stalin e Lenin o en Irak con la estatua de Saddam Hussein, y ya casi anteayer en Libia con las imágenes de ese granuja botoxado de Gadafi.
Pero el ejemplo más interesante de damnatio memoriae es la que desde hace algunos días están llevando a cabo los miembros de la casa real española y sus colaboradores, para reparar al inevitable daño de imagen causado por el comportamiento de Iñaki Urdangarín (yerno del Rey), acusado de malversación de fondos.
Ha sido apartado de los actos públicos de la casa real y sobre todo su estatua ya no aparece junto con las de los demás miembros en el museo de ceras de Madrid.
Esta damnatio memoriae, incluso antes de que sea juzgado, es fruto de una estrategia sumamente populista dirigida a salvar la cara de la monarquía. El delito del yerno del rey (no tiene suerte con los yernos) es especialmente odioso y cae además en un momento en que se exige a las clases dirigentes más transparencia, más honestidad, más austeridad.
Pero dos observaciones: 1) los ciudadanos se olvidarán pronto de todas estas exigencias en cuanto llegue la Eurocopa o Eurovisión, o en cuanto vuelva a subir el PIB y a bajar el IPC; 2) relevar a Urdangarín es como no mear en el Océano para no ensuciarlo, ya que la solución para la imagen de la monarquía es que se someta a referéndum la monarquía misma y si posible que desaparezca. Por mucho que los medios y los agentes políticos institucionales se esfuercen por protegerla, es ya hora que desaparezca este persistente y embarazoso legado del franquismo. Al menos en línea de principio ser el jefe del estado (en un estado liberal democrático y moderno) debería ser una legítima aspiración de cualquier súbdito. Sí han leído bien, he escrito “súbdito”, porque muy a mi pesar, mucho me temo que incluso en una república, seguiríamos siendo –aunque no literalmente– súbditos.

lunes, 12 de diciembre de 2011

LA DESESPERACIÓN

Empieza hoy el juicio contra Pere Puig, el albañil que el año pasado mató con su fusil de caza a sus dos empleadores, padre e hijo, empresarios de la construcción; luego fue a su banco y mató a otras dos personas, dos empleados.

Sin duda este señor tenía cierta inclinación a la violencia, como demuestra el hecho de que fuera un cazador: armas, asesinatos (aunque fuera de animales), emboscadas, etc.
Pero esa inclinación no hace de él un asesino. Así que falta algo.
Lo que, como siempre, los medios de comunicación, más allá del lado morboso del acontecimiento, han omitido de contar. Lo que se deduce de una interpretación (y de un análisis) del caso.
Parece ser que el homicida asesinara a los dos empleadores porque no le pagaban, algo que en época de crisis, podemos imaginar posible: el impago, no el homicidio. Obviamente es injusto e ilegítimo no pagar a un trabajador, pero el contexto de crisis del ladrillo deja suponer que el impago pudiera ser real.
Por otro lado parece ser que el homicida ha matado dos empleados que le habían comunicado que tenía una deuda con el banco de 5.000 euros. De nuevo algo absolutamente probable en esta época de crisis.

No quiero dar mi veredicto sobre el caso: culpable o incente no me interesa ni me concierne; dejo por lo tanto el juicio a los jueces, que conocen los datos necesarios y tienen los elementos para poder juzgar; además para eso estudiaron y para eso les pagamos.
Lo que simplemente quiero destacar es el hecho que en una época de crisis, una crisis fruto de las especulaciones de la industria del ladrillo y de los bancos, una persona común, un ciudadano cualquiera que como todos trabaja y tiene su dinero en el banco, mata a dos constructores y a dos banqueros. Quizás sea una nemesis, y en esos asesinados se hallen realizados los deseos más profundos e inconfesables de la mayoría de los ciudadanos.

Quizá los individuos de esta historia en sí no tienen más culpa que ser los intérpretes de las miserias de este momento, pero es imposible no ver una representación de la desesperación de los ciudadanos hacia la industria del ladrillo y hacia los bancos. Ambos son culpables del amargo despertar de la ciudadanía. Ambos han determinado un modelo económico insostenible e injusto, que se encuentra ahora en crisis.
Empresarios y bancos por un lado y trabajadores por el otro. Pero esta vez la víctimas no han sido los de siempre. O quizás sí.

EL JINETE MALO E IGNORANTE

Me da no se qué hablar de él, ya que normalmente los que hablan de él tienen muy poco cerebro y son la peor especie de lameculos, es decir, periodistas del corazón. Pero quiero hacer alguna reflexión sobre Cayetano Martínez de Irujo y Fitz-James Stewart.

En un mundo normal, este señor sería un don nadie, ya que no tiene ni estudios.
En este mundo, donde hay una inflación y consiguiente desvaluación de los títulos de estudio, él no tiene ni estudios. De la biografía que aparece en su página web oficial resulta que solo tiene el bachillerato. Tampoco tiene capacidades particularmente raras, salvo el hecho de saber montar a caballo. Algo de lo que ha hecho no sólo una actividad, sino un negocio. Y algo más: es lo que él mismo ha elegido para definirse. Su biografía, como su página personal está toda enfocada a los caballos y el mundo hípico: palmarés, concursos, ventas, etc.
Lo que Cayetano tiene en realidad es el nombre. La tierra. Y los caballos. Cosas estas tres que van estrechamente ligadas desde hace siglos, aunque no desde siempre.
Todo lo que caracteriza su vida está ligado al nombre, al blasón. A lo que Bourdieu define poder simbólico. Este poder simbólico no le deriva a los nobles por gracia del espíritu santo, como siempre nos han hecho creer: la palabra aristocráticos, del griego ριστος (áristos), superlativo de γαθς (agathós) ‘bueno’, significa ‘mejor’. Los aristócratas serían, pues, los mejores. Pero el poder simbólico, el carisma, no le deriva a los nobles por ser los mejores, como intentan hacernos creer desde hace siglos, sino que les deriva de algo mucho más concreto: de la tierra y de las riquezas en esa contenidas o por esa producidas. Lo que Bourdieu llama el poder económico. Y obviamente por la red de relaciones sociales, entre más personas poderosas, que les permite alcanzar sus fines particulares, lo que Bourdieu llama poder social.
El centro de su vida son los caballos. Algo no secundario, si se considera que 1) los caballos están ligados a la tierra y son un elemento típico de la aristocracia terrera y terrateniente, más que de la burguesía ciudadana; 2) desde siempre han sido exclusivos de los ricos, por el hecho de que su mantenimiento tenía (y tiene) un coste altísimo y que cabalgarlos significaba no usarlos para labrar la tierra. En este sentido siempre han otorgado nobleza a quien los poseía: por el valor de escasez y porque demostraban que sus posesores no necesitaban labrar la tierra, que estaban exentos del trabajo manual, un verdadero horror para los nobles/ricos! Ya en la época de Roma los équites, caballeros, eran una clase rica. Es sabido que en la edad media los caballeros eran una clase noble. Piénsese en el prestigio de la caballería en los ejércitos modernos. El hecho de que las palabras caballero, caballeroso, caballerosidad indiquen todas cualidades positivas es indicativo 1) de la relación del caballo con la nobleza; 2) de la relación de la nobleza, y más en general de las clases superiores o más bien hegemónica, con la lengua, es decir, con la gestión de los significados de la lengua.
El hecho de que los miembros de la burguesía ciudadana, especialmente los parvenu, los nuevos ricos, se afanen a emplearse en hobbies tan aristocráticos como la hípica, al igual que en muchas otros tradicionalmente ligados a la nobleza (tenis, golf, etc.), confirma las dos observaciones hechas arriba.
Ahora, pues, porqué hablo de Cayetano. Porque en un programa en el que se hablaba de las subvenciones que recibe, legal pero injustamente, de la UE, en el marco de la Política Agrícola Común de la UE, ha dicho un despropósito, demostrando que el hecho de ser buen jinete no va con ser una buena persona. En dicho programa hablaba un joven jornalero de Jaén, sin estudios, empleado de la construcción antes de la crisis y ahora obligado a “dar palos” a los olivos para recoger las aceitunas. Preguntado sobre qué perspectivas tenía y por qué no estudiaba, el joven respondía con una resignación escalofriante típica de los desposeídos. El mismo Cayetano, al cual el autor del programa había mostrado las imágenes, no encontraba respuesta mejor que “la gente joven de Andalucía no tiene el mínimo ánimo en progresar”. Ahí está. Lo de siempre. Los pobres son pobres porque quieren serlo. El rico es rico porque quiere serlo, porque es bueno, antes, el mejor. No porque uno de sus antepasados un día ha hecho suya sin razón ni derechos (¿robado?) las tierras, en un largo y complejo proceso histórico del que no se ven los orígenes, pero del que se ven los resultados: algunos tiene mucho y otros no tienen nada. El rico es rico no porque, explotando el trabajo de muchos, ha ido acumulando capital, sino porque merece serlo, porque es bueno, tiene iniciativa.
Esta afirmación de Cayetano, tiene algunas implicaciones fundamentales.
1) demuestra una escasa solidaridad y un altruismo nulo y demuestra cuando menos que Cayetano no tiene ni idea, probablemente porque las horas de entrenamiento le han impedido formarse y leer y así tener un buen criterio. Pero sobre todo demuestra que ser el "mejor" no significa ser bueno: esto es, ser el mejor en sentido social (ser aristocrático) no implica ser bueno en sentido ético (ser solidario).
2) demuestra que Cayetano no sabe que el sentimiento de desesperación y de resignación de los miembros de las clases desposeídas o subalternas deriva justamente de la interiorización de una forma de pensar creada e inculcada por las clases hegemónicas: que los ricos son tales porque son buenos, porque son los mejores, porque valen, mientras que los pobres si son pobres es porque no valen nada y si no valen nada es porque son pobres, y si no valen nada nunca saldrán de pobres, justamente porque no valen nada.
La afirmación del joven es tremenda porque demuestra la interiorización de categorías de pensamiento creadas e inculcadas por/desde las clases hegemónicas y funcionales al mantenimiento de sus intereses particulares. El sentimiento de iniciativa no puede venir cuando se ha sido siempre peón, hijo de peones y nieto de peones y tataranieto de peones, no puede venir de una persona sin formación, porque la escuela es expresión de las clases hegemónicas y aparato de formación de la subordinación y de represión del disenso, no puede venir de una persona que ve un mundo sin esperanza, porque los ricos son cada vez más ricos y a los pobres no les queda más que “dar palos” para sobrevivir; no puede venir de una persona cuya inseguridad deriva al mismo tiempo de la falta de formación y de los ejemplos negativos que le rodean y de la indiferencia general; no puede venir de quien ve que la diferencia entre pobres y ricos es enorme, dada la acumulación enorme de capital que históricamente marca las diferencias entre unos y otros. Diferencias que necesitarían años para ser compensadas.
Porque Cayetano, que tampoco tiene formación, o tiene una formación muy básica, no sería el que es sin el nombre que tiene, y sin todo lo que ese nombre conlleva: poder económico (capital acumulado explotando el trabajo de otros), poder cultural (viajes, arte, lenguas, como el inglés, etc.), poder social (relaciones sociales favorables y que le permiten alcanzar sus objetivos), poder simbólico (carisma, seguridad, derecho de palabra, etc.). Si él es alguien, es gracias a su nombre, que le da recursos incluso si no tiene estudios. Desde su posición es fácil tener iniciativa empresarial.
Quizás por esa misma falta de estudios, las afirmaciones de Cayetano suenan desoladoras, en cuanto demuestran ignorancia, en el verdadero sentido de la palabra, ignorancia de lo que ocurre en la sociedad y maldad, resultado de la primera. Además de expresar de nuevo un pensamiento fruto de las categorizaciones de las clases hegemónicas: los ricos son buenos, los pobres son malos, los ricos son ricos porque se lo merecen, los pobres son pobres porque se lo merecen, sin profundizar en las razones históricas de la pobreza y de la riqueza.
En un mundo normal, sin sus títulos nobiliarios y sus extensas posesiones, sería un don nadie. Pero además en la España ignorante y cotilla, su vida merece atención y seguimiento no por las maldades que dice o por su ignorancia, sino porque (algo de lo que por cierto, saca su ventaja, por mucho que disimule fastidio) sale con tal o porque ha puesto unos cuernos a tal con otra tal. Como en una novela caballeresca.
Tal vez tenga razón y nos merezcamos de verdad ser pobres y sin esperanza.

jueves, 8 de diciembre de 2011

EL FUTBOL

Vi hace unos días el programa de LA SEXTA llamado "Salvados", donde Jordi Evole analizaba las cuentas del futbol español.
Decía el follonero, que por algo le llaman así, que si los equipos fueran empresas normales y corrientes estarían todos embargados o cerrarían, dadas sus deudas. Pero el Estado los subvenciona constantemente, o les perdona las deudas, con la complicidad de los bancos. Por qué?
Bueno, hay 4 razones.
1) el Gobierno español, con la complicidad y la ayuda de todo el sistema de medios de comunicación, lleva años empleando el deporte en general y el futbol en particular, para posicionar a España en términos mercadotécnicos en el panorama mundial, para dar resonancia a "la marca España" como se dice. Esto, dicho se a de paso, le permite incrementar el sentimiento nacionlista españolista en detrimento de los sentimientos nacionalistas periféricos (catalanista, vasquista, galleguista).
Es sabido que la gente en el mundo conocía la ciudad de A Coruña solo por el Deportivo, gracias al Super Depor. Del mismo modo lo único que saben de España muchas personas en el mundo es simplemente Barça y Real Madrid, que no Barcelona o Madrid.
Los éxitos deportivos garantizan visibilidad, reconocibilidad, ayudan a crear una imagen positiva y ganadora del país y de sus ciudadanos, alimentan el turismo, la compra-venta de productos, etc.
2) el futbol mueve mucho dinero en anuncios, publicidad, derechos de transmisión, mercchandising, etc.
3) el futbol sirve a sublimar ciertas pulsiones violentas y es en sí una válvula a través de la cual desahogar estas tensiones irracionales y a menudo negativas.
4) el futbol sierve para distraer la atención de los problemas reales. La gente, en lugar de fijarse sobre ciertas diferencias objetivas, como la existencia de pobres y ricos, se fija sobre ciertas diferencias construidas y artificiales, pero en las que creen, como es la del color de una camiseta. Es sabido que el futbol funciona en la sociedad como el circenses del notorio refrán latino panem et circenseses, para desahogar, tranquilizar, mantener distraída y sumisa a la plebe.
La gente no se ha preocupado demasiado de que el gobierno español del PSOE y la CEOE redujeran la indemnizacion por despido porque la Selección española de Futbol (y no España, como todo el mundo dice, sino sólo su equipo de futbol) se proclamó campeona del mundo en julio de 2010.
Es probable que nadie protestará por los recortes de derechos y de bienestar que tendrán lugar en los próximos años, inevitables para complacer a los mercados, pero si el Real Madrid, endeudado como todos los demás clubes, desapareciera, podéis estar seguros de que habría una guerra civil.
Solo así se entiende que haya partidos de futbol todos los dias de la semana: por el interés comercial y porque es una manera de entretener y distraer a la gente. Cuando estamos distraídos somos más fáciles de persuadir y de manipular.
Pero bueno, paren de pensar, que dentro de dos días llega el Clásico.